Pienso en las decisiones de tres maneras: gorras, cortes de pelo y tatuajes. La mayoría de las decisiones son como sombreros. Prueba uno y, si no te gusta, vuelve a ponerlo y prueba con otro. El coste de un error es bajo, así que actúa rápido y prueba varios sombreros. Algunas decisiones son como los cortes de pelo. Puedes arreglar uno malo, pero no será rápido y puede que te sientas tonto durante un tiempo. Dicho esto, no tengas miedo de un mal corte de pelo. Probar algo nuevo suele ser un riesgo que merece la pena asumir. Si no funciona, para estas fechas del año que viene ya habrás seguido adelante y todos los demás también. Algunas decisiones son como tatuajes. Una vez que los haces, tienes que vivir con ellos. Algunos errores son irreversibles. Quizá sigas adelante un momento, pero luego te mirarás al espejo y recordarás esa elección una vez más. Incluso años después, la decisión deja huella. Cuando te enfrentes a una decisión irreversible, actúa despacio y piensa con cuidado.