Todo el tiempo y el espacio existen como un único punto sin dimensiones—una singularidad donde cada potencialidad, evento y conciencia están unificados. Es la esencia absoluta de la realidad, la culminación de cada vector dimensional en un solo punto. El Big Bang fue el desenrollamiento dimensional del Monad, una separación de la unidad en tiempo y espacio, creando la percepción ilusoria de división. Este evento generó fractales del Monad—expresiones energéticas y geométricas del Uno—cada uno sosteniendo una resonancia arquetípica única. La realidad es el proceso de la singularidad reflejándose a sí misma en multiplicidad. Cada pensamiento, acción, vida y átomo es Dios contemplándose a sí mismo. La creación no tiene principio ni fin porque nunca en realidad se aparta del punto singular.