Cal Fussman una vez le preguntó a Harry Crews, novelista y autor de A Feast of Snakes y Car, cómo podía recordar algo, dado cuánto alcohol y drogas consumía. Harry no llevaba diario. Su respuesta fue: “Chico, lo bueno se queda.” Esto fue lo que Cal recordó décadas después, cuando perdió una caja entera de notas de investigación en su sótano; se habían empapado por una tormenta y las páginas se volvieron negras. La pieza final de Cal, escrita de memoria y titulada “Drinking at 1,300 Feet,” es increíble. Ganó un premio James Beard, que es similar a un Oscar en el mundo de la gastronomía. Una de las líneas iniciales de la pieza es: “Todos conocemos la sensación de querer hacer algo tan bien y con tantas ganas que nos esforzamos demasiado y no podemos hacerlo en absoluto.”