La ironía de los mercados de predicción es que los casos de uso más socialmente beneficiosos (elecciones, asuntos exteriores, etc.) son infrecuentes, no son tan divertidos para apostar casualmente, son difíciles de dividir en resultados binarios y son fáciles de manipular por parte de los insiders. Los eventos deportivos, en cambio, son frecuentes, muy divertidos para apostar, de naturaleza binaria y muy difíciles/riesgosos de comerciar con información privilegiada. Pero las apuestas deportivas no tienen ninguna utilidad social.