Agradecemos a los dos miembros de la comunidad por su esfuerzo y valentía en el camino montañoso. También agradecemos de corazón al profesor Liu de Bijie, Guizhou, quien estuvo en la carretera casi todo el día, desde las 8 de la mañana hasta las 9 de la noche, visitando y donando para niños con autismo, y proporcionando silenciosamente el apoyo de transporte más crucial. Cuando ya estaba oscuro, el abuelo de Xiaohan aún se esforzaba por regalar naranjas de su propia cosecha. En ese momento, no había palabras de más, sólo la más sincera y simple bondad. Es precisamente esta sinceridad y pureza, lo que merece que conduzcamos 80 kilómetros, atravesando caminos montañosos para visitar y donar en su hogar. La existencia de Fangya es significativa. Continuaremos adelante, siguiendo atentos y ayudando a estos niños con autismo, y también haciendo que más personas vean lo difícil que es su vida. Fangya definitivamente es naranja 🍊