Trump ha dejado claro que no le importa un carajo Bolsonaro. Habló con Lula unas cuantas veces y le gustó. Lula le contó a Trump cómo soportó 18 meses de prisión sin quejarse, y dijo que Bolsonaro es un perdedor débil que sigue llorando. Eso es todo lo que Trump necesitaba. Levantó sanciones y aranceles y Moraes procedió a encarcelar a Bolsonaro y a dos docenas de sus aliados clave y luego escaló su régimen de censura. Brasil tendrá que arreglárselas solo.