Dejé de tratar el trading como un juego y todo cambió. Durante mucho tiempo, operé por dopamina. Las ganancias se sentían eufóricas. Las pérdidas se sentían personales. Cada operación era un “momento.” Esa es exactamente la razón por la que era inconsistente. Los juegos se tratan de emoción. Los sistemas se tratan de resultados. El día que pasé de *jugar* en el mercado a *operar* un sistema, mis resultados se estabilizaron. Así es como se ve eso en realidad. Primero: Dejé de preocuparme por operaciones individuales. Una operación no significa nada. Diez operaciones significan poco. Un **gran tamaño de muestra** es lo único que importa. Si tu ventaja solo funciona cuando te “sientes seguro,” no es una ventaja. Segundo: Cada operación tiene reglas predefinidas. Entrada → basada en condiciones, no en sensaciones Riesgo → fijado antes de hacer clic en comprar Salida → planificada antes de que la operación esté activa...