La lección más clara que aprendí en la década de los 90: Estudiar, construir sistemas, invertir en valor, aprender inglés. El mejor momento para plantar un árbol fue hace diez años, el segundo mejor momento es ahora, espero poder darme cuenta de esto lo antes posible. Sobre las emociones: se puede romper el idealismo, se puede dejar de ser ingenuo y bondadoso, pero aún así elijo creer en resultados más hermosos, dejando un poco de espacio para la esperanza en el amor. La verdad o la falsedad ya no importan, mantén tu propio ritmo y fortalece tu núcleo.