Perdido en la conversación sobre los ataques a barcos venezolanos: la interdicción de drogas no funciona. Hemos gastado ~1 billón de dólares intentando interdecir el suministro, sin ningún efecto positivo. Esto es especialmente cierto en el caso del fentanilo. Un ladrillo de 1 kg son >1 millón de dosis. Una solución, si existe, está en el lado de la demanda. Veríamos un retorno mucho mejor invirtiendo en nuevos tratamientos potenciales para la adicción (desde lo conductual, hasta la nueva neurotecnología y farmacéutica) que volar barcos. Hay muchísimas oportunidades, desde la evidencia emergente sobre los GLP1, hasta los datos sobre la eficacia de la TMS en la adicción, pasando por la aparente alta eficacia de las terapias psicodélicas. Si queremos seguir un enfoque basado en la evidencia para reducir la adicción, existen caminos prometedores. Los ataques con drones a los barcos no son uno.