Roger Penrose, ganador del Premio Nobel de Física en 2020, tiene una teoría interesante sobre la conciencia: surge de procesos cuánticos en los microtúbulos cerebrales. Su teoría de la Orca OR (y la de Stuart Hameroff) sugiere que la conciencia no es computable y está fundamentalmente vinculada a la geometría del espacio-tiempo. Hay pocas pruebas sólidas de que esto sea cierto, pero podría explicar por qué nuestro cerebro es tan eficiente y por qué no entendemos completamente cómo surge la conciencia. Por ejemplo, un adolescente necesita solo unas pocas horas para aprender a conducir, mientras que un sistema de IA necesita miles de millones de horas de entrenamiento y aún así no puede hacerlo tan bien como nosotros. Algo no cuadra.