¡Ay, esto es gracioso! España aprobó una ley que prohíbe el comercio de material de defensa procedente de Israel. Casi al instante, supo que Airbus, que representa el 60% de las exportaciones aéreas de España, no puede operar sin tecnología israelí y lo eximió de la prohibición, convirtiendo la ley en pura señalización de virtud.