Me entristece profundamente la muerte del congresista Doug LaMalfa, a quien consideraba un amigo y socio. Por encima de todo, estaba profundamente comprometido con su comunidad y sus electores, trabajando para mejorar la vida de quienes representaba. Mis pensamientos están con su esposa, Jill, sus hijos y todas las familias y amigos del norte de California que comparten esta pérdida con el Congreso y nuestra nación. La vida de Doug fue de gran servicio y se le echará profundamente de menos.