Antes de que los comunistas tomaran el poder, Venezuela y Estados Unidos compartían una larga historia de colaboración que servía a los intereses tanto de venezolanos como de estadounidenses. El gobierno venezolano tiene ahora la oportunidad de trabajar junto a Estados Unidos para reconstruir la confianza, fomentar la paz, la seguridad y el crecimiento económico en toda nuestra región. Deben aceptarlo.