El príncipe heredero de Irán era un piloto de la Fuerza Aérea altamente entrenado. Durante su exilio enfrentó amenazas, e incluso los islamistas mataron a algunos de sus familiares. A pesar de ello, escribió esta carta archivada al ayatolá durante la invasión iraquí en los años 80, solicitando la entrada en Irán para luchar.