Esta mañana, mientras sacaba a pasear a mi golden retriever, pasé junto a un hombre de mediana edad que llevaba una sudadera que decía en letras grandes y negritas: "Nunca dejes de ser amable con la gente." Sonreí y le dije "buenos días". Me miró como si fuera un alienígena, no dijo nada y siguió caminando. He estado pensando en esto todo el día. Creo que es la metáfora perfecta de la vida moderna.