Todos quieren resultados. Las victorias. Los números. El reconocimiento. Muy pocos están dispuestos a respetar el proceso que hay detrás de ellos. Los días en los que nada parece moverse. Ahí es donde los verdaderos constructores se diferencian. Si puedes mantenerte comprometido cuando no hay aplausos, No necesitarás validación cuando llegue el éxito.