Intentar criminalizar las acciones de un servidor público independiente, el presidente de la Fed, Jay Powell, por el pecado de actuar de forma independiente —en interés público y no político del presidente— es una indignación. Es mala economía, mala política, mala para el estado de derecho, mala para el sector público, mala para la credibilidad estadounidense y mala para los estadounidenses.
El Departamento de Justicia se ha convertido en el Departamento de Recriminaciones, y sería terrible que la Reserva Federal se convirtiera en el Subservicio Federal. El Congreso no le dio a Trump el poder de llevar a cabo la política monetaria, y le corresponde al Congreso asegurarse de que no lo robe.
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