el monolito es una Señal de Soberanía porque no negocia su existencia, sino que la declara voluntad comprimida, convirtiendo la ambigüedad en masa, forzando el espacio, la atención y el significado a organizarse en torno a un solo centro autoría y poder visibles ante la ley, la ideología o el consenso. gravedad plasmada en forma: una presencia que no pide permiso, solo persiste La soberanía no se hace cumplir sino que se reconoce. El reconocimiento comienza con algo que no puede ignorarse