Mi rasgo tóxico es pensar que puedo programar en solitario lo que los equipos de desarrollo de 30 personas suelen construir en 5-10 años. Pocos lo saben, pero la sobrecarga de las comunicaciones y los compromisos evidentes que los grandes equipos tienen que soportar son lo que estira sus plazos. Pero el mayor beneficio de los equipos grandes es tener a alguien más a quien culpar, y también que esa alguien, en algún lugar, esté escribiendo documentación.