Hay dos formas de diseñar una app de trading. Un. Una es que se sienta serio. Tienes que mirar gráficos, números, indicadores, etc. Te ralentiza un poco y te hace tener la ilusión de que realmente estás haciendo algo inteligente. B. La otra es hacerlo sin cerebro. Toca para comprar, toca para vender, impulsado por la dopamina. Básicamente, convertir el trading en una máquina tragaperras. Creo que B gana. Interfaces sofisticadas significan que el coste de cada acción es alto. Los usuarios hacen pausas, dudan de las dudas y toman decisiones en lote. La experiencia de usuario de las máquinas tragaperras reduce el coste de decisión a casi cero. El usuario no tiene que decidir, simplemente está reaccionando. Más reacciones por minuto significa más intercambios por sesión.