Lo curioso de las métricas es que empiezan como herramientas y acaban siendo dioses. Increíblemente, hemos construido un sistema que es muy bueno midiendo efectos de segundo orden y muy malo mediendo efectos de primer orden. El efecto de primer orden es: ¿he escrito algo verdadero, hermoso y útil? El efecto de segundo orden es: ¿la gente hizo clic, lo compartió y se suscribió?