Los sistemas técnicos hacen que las cosas sean posibles, pero no les dan significado. El código puede establecer reglas, velocidad, seguridad y escalabilidad, pero por sí solo no crea deseo, identidad o creencias. Los artistas traducen la infraestructura abstracta en historias, símbolos, rituales e imágenes con las que las personas pueden conectarse emocionalmente. Así es como una red deja de ser solo una herramienta y comienza a convertirse en una cultura. La adopción no proviene solo de la eficiencia; proviene de que las personas sientan algo y se vean a sí mismas dentro de ello.