En todas las culturas tradicionales que conocemos, los jóvenes pasaban por un rito de paso alrededor de la pubertad. Los jóvenes cazaban, construían, luchaban y demostraban su valía. Las jóvenes asumían responsabilidades de adulta. Contribuyeron. Importaban. Estados Unidos aprovecha ese mismo momento de desarrollo, cuando la búsqueda de agencia y autonomía alcanza su punto máximo, y obliga a los niños a sentarse en silencio en filas, pedir permiso para usar el baño y memorizar contenido que olvidarán para junio. Entonces patologizamos su inquietud como un trastorno.