Así es como vendí millones y millones de libras de productos alimenticios cada año: 1. Ventas implacables. Llamadas en frío. Más correos electrónicos de los que puedes imaginar. Seguimientos. Reuniones. Una y otra vez. No pasa nada hasta que alguien dice que sí a reunirse contigo. 2. Preséntate y genera confianza. Las reuniones cara a cara importan... especialmente en la industria de alimentos y bebidas donde necesitas probar el producto. Haz lo que dices que harás. Sé fácil de trabajar y difícil de ignorar, la confianza es lo que convierte los primeros pedidos en volumen a largo plazo. 3. Deja que el producto haga el resto. Calidad, consistencia y fiabilidad. Si el producto funciona y el suministro nunca se interrumpe, los clientes vuelven a pedir sin necesidad de ser vendidos de nuevo. Así es como el volumen se acumula y se mantiene.