Una cosa que siempre me ha molestado de la idea de un "banco central independiente" en abstracto es la suposición de que se podría tener una institución muy poderosa promulgando políticas de alto impacto sin corrupción. Esa corrupción podría ser interna, por ejemplo, con los banqueros centrales intentando ampliar su ámbito más allá de la política económica (por ejemplo, una agenda social, ESG, desbancarización de industrias poco vistas, etc.). También podría ser externo, por ejemplo con politización de otra rama del gobierno. Incluso podría ser más individual, por ejemplo, con los banqueros centrales tomando decisiones (rescates, QE, etc.) que benefician a las empresas privadas con las que interactúan o para las que algún día esperan trabajar. Para que quede claro, no apoyo nada de esto, la banca central, según entendemos, no puede funcionar si está corrupta. ¿Pero no estaba la banca central tal y como la entendemos inevitable? Por ejemplo, si pones a una docena de personas en una sala, les das más poder (en cierto sentido) que a los 500+ miembros del congreso, les dices que son independientes, les pides que se mantengan centrados en la misión para siempre, y luego esperas que alguien más en el poder no intente influir en sus decisiones, ¿qué probabilidad hay de que funcione? ¿Y no desafía este diseño todo lo demás que entendemos sobre la democracia liberal moderna, como la necesidad de difusión del poder y la importancia de los controles y equilibrios? Parece un error de día cero en el diseño del dinero fiduciario. Esto no significa que el dinero totalmente descentralizado sea universalmente mejor, ¡pero es bueno tenerlo como alternativa!