Si quieres mejorar hablando en público, deberías probar la técnica del Método de los Loci. Me ha acompañado en todo, desde ponencias magistrales hasta propuestas de recaudación de fondos y discursos de boda. Si lo haces bien, no necesitarás notas y tendrás más presencia en el escenario. Funciona así: 1. Escribe tu charla y divídela en bloques, cada bloque con unas pocas frases (unos 20 segundos de tiempo de conversación). Una charla de 10 minutos tendrá unas 30 manzanas. 2. Para cada bloque crea una imagen en tu cabeza que te ayude a recordar el contenido (un mnemónico). Cuanto más extremo, mejor. Ayuda incluir a personas haciendo acciones locas, ya que el cerebro humano es especialmente bueno recordando rostros y respondiendo a los movimientos. Anota cada mnemotecnia con el mayor detalle posible; también puedes crear las imágenes reales usando herramientas de IA. 3. Elige un lugar que conozcas muy bien (por ejemplo, tu casa) y elige una ruta fija por la que puedas recorrer físicamente. 4. Selecciona 30 elementos destacados de tu ruta (uno por cada bloque de tu discurso). Estos deben destacar físicamente y ser difíciles de pasar por alto. Por ejemplo, en tu salón pueden ser tu sofá, la televisión, una planta, un cuadro en la pared, etc. 5. Asigna cada uno de tus 30 mnemónicos a los 30 objetos en orden. Camina físicamente por tu ruta mientras haces esto y concéntrate en que las imágenes se sientan reales y fijas en sus ubicaciones. 6. Ahora túmbate, cierra los ojos y recorre la misma ruta en tu cabeza, trayendo a tu mente cada mnemotecnia en cada lugar. Repite hasta que la ruta y tus mnemotecnias estén extremadamente claras y fáciles de recordar. 7. Ahora practica tu discurso en voz alta mientras realmente recorres tu ruta, sin notas, haciendo cada bloque en su ubicación designada. 8. Luego practica tu discurso en voz alta pero con los ojos cerrados, repasando tu ruta en tu mente. Haz esto varias veces y verás que puedes terminar toda la charla sin mucho esfuerzo. 9. Ahora estás listo para presentar tu charla. 10. Cuando presentas ante una audiencia, ya no tienes que preocuparte por olvidar el contenido. Te sentirás menos nervioso y no necesitarás consultar notas o diapositivas. Puedes estar completamente presente en el momento y centrar toda tu atención en la entrega y en conectar con tu audiencia, haciendo contacto visual y leyendo la sala para detectar reacciones, ajustando tu tono, velocidad y energía en consecuencia. Esto te hace más carismático. 11. Es importante que, aunque ahora conoces tu charla al dedillo, no la has memorizado palabra por palabra de memoria. Esto significa que cada vez que haces tu charla, sale ligeramente diferente, así que suena fresca y natural. ...