Solo 10 minutos de ejercicio intenso pueden frenar el crecimiento de células cancerosas. Cuando las células de cáncer de colon de adultos obesos/con sobrepeso fueron expuestas al suero post-ejercicio y recibieron una pequeña dosis de radiación, las células presentaron menos marcadores de daño en el ADN y una respuesta general más rápida a la reparación del ADN. El suero también elevó el PNKP, un gen que ayuda a fijar el ADN. Al observar la actividad génica, las células cancerosas aumentaron las vías de energía mitocondrial y redujeron el ciclo celular y las vías proteasómicas, cambiando básicamente hacia el uso de energía y alejándose de la rápida división. La sangre post-ejercicio también presentaba niveles más altos de 13 proteínas (incluyendo IL-6 y su receptor), lo que indica una activación sistémica de las vías de señalización inmunitaria y vascular. Esto ayuda a dibujar una imagen mecanicista más clara de por qué el ejercicio parece especialmente eficaz para reducir el riesgo de cáncer de colon.